Un buen maestro siempre marca y uno malo también.

La modesta escuela de Sanchón de la Sagrada, reconvertida en sede de la Asociación Cultural del pueblo,
se halla en la plaza Maestro Don Juan, una maravilla de persona arraigada en la memoria de este pueblo
que a duras penas mantiene 18 casa abiertas durante todo el año.
Después vino Don Ricardo, maestro y secretario a la par, que, junto con el cura marcó la infancia igual a
niños que a niñas, llenándoles la cabeza de bollos.
Nuestros interlocutores rondan los setenta años y junto a sus memorias de lecturas en voz alta, cálculo
mental, bandera y rezos diarios, recuerdan como si fuera hoy volar por las cabezas el compás de buena madera y el palo con el que se removía la pastilla de tinta en un cacharro de barro.
Era la táctica del maestro y no había otra alternativa ante la autoridad que representaba. Lo mismo ocurría
con la correa estrecha del cura, aunque hubo quien se quedó con las ganas de hacer una manta de tiras
con su sotana.
 

La escuela era mixta,
pero sentándose los niños a un lado y las niñas 
al otro. Los recreos 
también eran separados. 
Ellas jugaban  la comba delante del edificio y 
ellos a la calva o 
al chito detrás.
Tras su infancia de cabás, cuaderno y enciclopedia, nuestros amables narradores hacen desfilar
la de sus hijos e hijas con Doña Águeda cuando ya se tenía un libro por asignatura.
La escuela se cerró en 1992 cuando Antonio y Fernando acabaron 8º de EGB y en edad 
escolar quedaron sólo tres niños. En el Ayuntamiento se conserva un encerado, un armario y 
una mesa en cuyos cajones hallamos un nutrido inventario de libros de lectura infantil y juvenil, varios ejemplares de revistas escolares coordinadas desde el Centro de Recursos de Compensatoria de la 
zona y una carpeta con textos de  animación a la lectura. 
Ilustración del cuento "La Princesa triste"
por Francisco Javier Conde Santos
 

A nuestras manos llega un cuaderno de Pilar, seis años mayor que su 
hermano Javier donde se mezclan operaciones para calcular lo que gana al día
un amigo que cobra 18.250 pesetas al año con la historia  del pobre ciego de
nacimiento a la entrada de Jericó, pasando por dictados, redacciones, análisis morfológicos y medidas de capacidad y peso.

 
 El señor Antonio Manuel Martín conserva en su casa el primoroso cuaderno de su hermana Isabel lleno de copias a pluma fechadas en el  1955 y la enciclopedia de 2º grado que la familia compró con mucho sacrificio por 16 pesetas.
Este artesano del traje campero que se ocupa estos días de la confección de varios trajes de acosos y derribos encargados desde Sevilla, la tiene memorizada de la A a la Z.De extraordinaria memoria y talento, rapidísimo en cálculo mental, lo mismo te recita “con 100 cañones por banda” que la oración del  Santo Sudario la vida de Viriato o las rimas del “poeta” de Abusejo que venía por el pueblo vendiendo azúcar con un burro.
“Viriato era un pastor de la Lusitania Occidental. Su vigor físico y su resistencia eran grandes, así como su sobriedad y el desprecio a sus deleites”
Nos cuenta del miedo que infundía don Ricardo, la casa donde vivió con sus once hijos (recita el nombre de todos) y cómo se vadeaba este maestro con el huertecito, la matanza, la secretaría y lo que le pagaban por las clases nocturnas.
Sastre de corto y garrochistas desde el 58, Antonio Manuel es también el Sr. Alcalde 
de Sanchón de la Sagrada.

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