LOS GÉNEROS LITERAROS

LÍRICA, NARRATIVA Y TEATRO

Un género literario es un modelo determinado de obra que presenta una serie de características estructurales -formales y temáticas- afines a las de otras obras.
Aristóteles (384-322 a. C.) en su Retórica agrupó las obras literarias en tres grandes géneros (Épica, Lírica y Dramática) a los que modernamente se sumó la narrativa, ocupando y ensanchando el lugar de la primitiva épica. Dentro de estos grandes apartados surgen otros discursos menores o subgéneros de muy distinta vigencia, según las épocas, pues a través de los siglos sufren modificaciones en sus planteamientos o en su significado.

La lírica

Decía J. W. Goethe (1749-1832) que la poesía es la más alta expresión del arte literario. Esta concepción sublime del hecho poético tiene una larga tradición que llega hasta nuestros días.
De la antigua Grecia, cuando los poetas elaboraban sus composiciones para ser cantadas con acompañamiento instrumental de la lira, proviene el concepto lírica, aplicado tanto a la poesía como a ciertos planteamientos poéticos de la prosa.
En la lírica, el poeta presenta la realidad como algo subjetivo, transmitiendo la naturaleza más bella o emotiva de las cosas a través de una especial utilización del lenguaje.
Aunque la noción de lo poético o lírico ha variado con el transcurso del tiempo, siempre el poeta hará un uso de la lengua marcado por la desviación de la norma lingüística habitual y por el empleo de ciertos esquemas rítmicos que aproximan sus palabras a la forma del canto.

Clasificación de la lírica

Por sus temas y planteamientos más o menos elevados, las composiciones líricas pueden clasificarse en diferentes subgéneros:
- Himno, canto de exaltación patriótica o religiosa.
- Oda, poema extenso, generalmente de exaltación de alguna persona, hecho o cosa.
- Elegía, poema extenso en que se llora la pérdida de alguien.
- Canción, poema extenso de tema amoroso.
- Égloga, poema extenso con planteamientos dramáticos, en que dialogan dos o más pastores sobre temas amorosos o filosóficos.
- Sátira, composición en verso o prosa en que se critican vicios o costumbres.
- Epigrama, poema breve de tema satírico o burlesco.
- Letrilla, poema breve con un estribillo o refrán.

Claves formales del texto lírico

Si nos preguntamos cuáles son las claves formales que nos permiten distinguir los textos líricos, señalaremos, en primer lugar, la sujeción a unos esquemas rítmicos determinados por la presencia de la rima, el acento, el número fijo simétrico de las sílabas, componentes habituales del verso, la estrofa y el poema.

No siempre la rima está presente en la poesía: los llamados versos blancos carecen de ella, pero guardan simetría en el número de sílabas.

Señor Boscán, quien tanto gusto tiene
de daros cuenta de los pensamientos,
hasta las cosas que no tienen nombre,
no le podrá faltar con vos materia,
ni será menester buscar estilo ( ... )

(Garcilaso de la Vega. Epístola a Boscán.)

Tampoco el verso regular y simétrico está presente siempre en la lírica; el ritmo puede conseguirse mediante ciertas reiteraciones de palabras o estructuras sintácticas, como sucede en el versículo o verso libre.

ADOLESCENCIA

      Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
—El pie breve,
la luz vencida alegre—.

      Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.

Vicente Aleixandre, 1924-1927

Hay, por último, textos líricos que aparecen escritos en prosa.

«Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo.» Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo por vivir. No soy presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin. Y lo que veo, a un lado y otro, en esta fuga (rosas, restos de alas, sombra y luz) es sólo mío, recuerdo y ansia míos, presentimiento, olvido.

(Juan Ramón Jiménez. Espacio.)

Poema en prosa, prosa lírica, son nombres que recibe esta última muestra discursiva.

La narrativa

En toda narración, un emisor (narrador) desarrolla una historia o un hecho (relato), real o imaginario, valiéndose de diversos modos de elocución o formas de presentación del relato.
Los modos de elocución narrativa son el diálogo (o partes habladas de la narración), la descripción (o pintura de lugares, personas, sentimientos, ideas, objetos) y la narración propiamente dicha (acontecimientos sometidos al transcurso del tiempo).

Estilos dialogísticos

Hay diversos modos de plantear los diálogos.
- El estilo directo se vale de un verbo dicendi (de dicción o pensamiento: decir, pensar, meditar) como elemento introductor o explicativo de quien habla.

Pedro, con un movimiento convulsivo, oprimió el puño de su espada, levantó la cabeza, que, en efecto, había inclinado, y dijo con voz sorda:
-¿Qué Virgen tiene esa presea?
-La del Sagrario -murmuró María.
-¡La del Sagrario! -repitió el joven con acento de terror.

(Gustavo Adolfo Bécquer. La ajorca de oro. Leyendas.)

- El estilo indirecto emplea también el verbo dicendi pero seguido de la conjunción que.

El juez, por la tarde, fue a ver al tío Garrota a la cárcel, y dijo que empezaba a creer que el prendero no había matado a su mujer. La opinión popular quería suponer que Garrota era un criminal. Por la noche, el doctor Sánchez aseguró en el casino que era indudable que el tío Garrota había tirado por la ventana a su mujer, y que el juez y Hurtado tendían a salvarle, Dios sabe por qué; pero que en la autopsia aparecería la verdad.

(Pío Baroja. El Árbol de la ciencia.)

- El estilo indirecto libre prescinde del verbo dicendi y de la conjunción; el narrador recoge la palabra o los pensamientos del personaje en una captación libre.

Las campanas comenzaron a sonar con la terrible promesa de no callarse en toda la tarde ni en toda la noche. Aquellos martillazos estaban destinados a ella; aquella maldad impune, irresponsable, mecánica del bronce repercutiendo con tenacidad irritante, sin por qué ni para qué, sólo por la razón universal de molestar, creíala descargada sobre su cabeza. ( ... ) ¡Cuántos!, ¡cuántos!, y los que faltaban, ¿qué contaban aquellos tañidos?

(Leopoldo Alas, «Clarín». La Regenta.)

Categorías de la narración

A partir del narrador, los restantes componentes de la narración o categorías narrativas son: el argumento o trama, el punto de vista, los personajes, el espacio y el tiempo.
- El argumento recoge los hechos o acontecimientos de la narración según el orden natural en que se producen.
- El punto de vista o perspectiva que adopta el narrador puede variar. Veámoslo:

La primera persona narrativa (YO) es propio de la autobiografía, las memorias, el recuerdo.

Pues sepa Vuestra Merced ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé Gonzáles y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi nascimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre ( ... )

(La vida de Lazarillo de Tormes.)

La tercera persona (ÉL) es común al autor omnisciente -que conoce cualquier detalle de la vida de sus personajes.

Este era un pobre muchacho, alto, flaco, amarillo, con buenos ojos negros, la frente despejada y las manos más hermosas del mundo, muy mal vestido, de altanero porte y humor inaguantable.. Tenía diecinueve años, y llamábase Gil y Gil.

(Pedro Antonio de Alarcón. El amigo de la muerte. Cuentos fantásticos.)

* La segunda persona (Tú) tiene carácter reflexivo: se trata de un tú con el que el personaje enarrador, distanciándose, medita sobre sí mismo. Jacinto, un personaje delibiano, se preguntará:

Pero aunque así sea, ¿qué puedes hacerle tú, Jacinto?¿Dejar de sentir, muy bonito, menuda, y eso con qué se come? ¿Eh? ¿Quieres darme la receta? ¿Dónde hay que cortar para dejar de sentir?

(Miguel Delibes. Parábola del náufrago.)

- Los personajes son los seres o figuras que, con un fondo real o fantástico, mueven con sus acciones la narración. Pueden ser seres humanos, tener apariencia humana o encarnar la conducta de los hombres. Si éstos no son iguales, tampoco los personajes lo son: a más rasgos diferenciadores de su condición, mayor complejidad tendrán y más individualizados aparecerán a los ojos del lector.
- Por su importancia en la narración, los personajes podrán llevar el peso de ésta (protagonista) o permanecerán alrededor del protagonista sirviendo para sus acciones (personaje secundario) o se limitarán a surgir accidentalmente en la trama (personaje episódico).
- Por su lugar en el conflicto el personaje es protagonista, o bien, oponiéndose a la actuación de éste, antagonista.
- El espacio en que se desarrolla la acción puede reproducir lugares, reales o ficticios, ya sean abiertos (campo, playa ... ) o cerrados (casas, establecimientos públicos), que contribuyan a crear la atmósfera más apropiada para el relato.
- El tiempo de la narración puede ser tratado de muy distintas maneras. En la novela moderna es habitual hallar la reconstrucción de sucesos pasados (en inglés, flash-back) como regreso a ese pasado (analepsis).

Muchos años después, frente al cuerpo sin vida de Odile, había de evocar aquella tarde remota en que su madre le llevó por primera vez a casa de los Zúñiga. Le arrastraba de la mano por entre las estrechas calles que descendían sinuosas hacia la Puerta Berrozana.

(José Antonio Gabriel y Galán. Muchos años después.)

Al igual que son frecuentes los saltos al futuro, como anticipación del mismo (prolepsis).

Era el sobre que contenía la sortija y con él la renuncia, pero el doctor no sabía eso,para saberlo había de esperar unos cuantos años.

(Juan Benet. Volverás a Región.)

Clasificación de la narrativa

La narración puede realizarse tanto en prosa como ajustándose al esquema rítmico del verso.
Narraciones en verso son las siguientes:
- La epopeya o relato legendario de remotas hazañas entroncadas en la cultura de una colectividad, como el Gilgamesh (hacia 2000 a. C.) de la antigua Mesopotamia; o la Ilíada y la Odisea, sobre la guerra de Troya y el regreso de Ulises, recopiladas por Homero (hacia siglo VIII a. C.).
- El cantar de gesta o narración de hazañas de personajes medievales de naturaleza más popular que la epopeya, como el Poema de Mío Cid (? 12011207).
La narración en prosa comprende:
- El cuento es la forma de narración más breve; recoge, de forma lineal y con un argumento sencillo, hechos generalmente ficticios.
- El apólogo es un cuento que transmite alguna enseñanza moral.
- La novela corta desarrolla acciones y personajes de manera más minuciosa y prolongada que en el cuento.
- La novela es una narración extensa sobre determinados acontecimientos no reales aunque inspirados en la realidad.

Claves formales del texto narrativo

Según lo expuesto, en un texto narrativo habrá constancia, por un lado, de la presencia de un narrador que, desde un punto de vista determinado -primera, segunda, tercera persona narrativa- dará cuenta de algún suceso. Por otro, serán marcas formales de su discurso algunos de los modos de elocución -diálogo, descripción, narración- narrativa señalados.

El teatro

En el género dramático el autor concibe la obra presentando unos acontecimientos a través de la actuación de unos personajes en un escenario. El carácter de representación del texto dramático ante un público es lo que determina su condición teatral. Excepcionalmente -como es el caso del subgénero de la comedia humanística a la que pertenece La Celestina (1499)- la obra se concibe sólo para ser leída.

Categorías teatrales

Los componentes de la acción dramática son: los personajes, las acotaciones, los diálogos, el espacio y el tiempo.
- Los personajes, por su pertenencia o vinculación al conflicto, pueden ser protagonista o antagonista del mismo; principal, secundario y comparsa, según el grado de importancia que tengan en la representación.
- Los diálogos constituyen el elemento potenciador de la acción teatral: todo -antecedentes dramáticos, transcurso del tiempo, existencia de otros personajes o conflictos- queda sugerido o subrayado con ellos. Su brevedad y concisión imprime rapidez y agilidad a la acción; si son más prolongados y discursivos -con reflexiones, disquisiciones o evocaciones-, la acción suele adquirir un ritmo escénico más lento.
- Las acotaciones son elementos descriptivos, bien de la escena -con indicaciones del espacio, el tipo de decorado, referencias temporales del momento del día...-, bien sobre la caracterización de los personajes en el escenario -edad, ropas, aspecto, gestos- o bien del movimiento escénico de los actores que los encarnan.
- Referencias al espacio y al tiempo, como queda señalado, suelen figurar en las acotaciones.
Clasificación del género dramático

Subgéneros mayores:

- La tragedia es la representación, en un tono elevado, de un conflicto nacido de la voluntad de un personaje por realizar una misión superior a sus fuerzas; al enfrentarse a un destino que está por encima de su voluntad, el final es catastrófico.
- La comedia representa conflictos amables entre personajes elementales, cuya actuación produce risa en el espectador, con un desenlace feliz .
- El drama presenta, desde una perspectiva más humana -ajena al humorismo de la comedia o a la condición heroica de las figuras de la tragedia-, un conflicto real o reflejo de la realidad, con un final que puede ser feliz o desdichado.
El término comedia, sin embargo, en los siglos XVI y XVII -con Cervantes o Lope de Vega significa obra representable de cierra por oposición a piezas mas cortas corno la loa o el entremés.
2 El término drama se utiliza en nuestros días como sinónimo de obra teatral.

Subgéneros menores:

- La loa es una pieza breve en la que se alaban virtudes individuales o colectivas; en el Siglo de Oro se representaba como inicio de¡ espectáculo teatral.
- El paso -como el entremés y el sainete- es una pieza corta de agrumen to sencillo y de tema cómico que solía ponerse en escena en los entreactos d representaciones más largas.
- La jácara es una representación de cante y baile basada en temas desenfa dados o escabrosos.
- La mojiganga tiene un planteamiento similar a la jácara, pero incluye dis fraces de animales.
- La farsa supone una mezcla de lo serio y lo cómico con un predominio de lo grotesco o carnavalesco.
- El melodrama da cabida de forma preferente, y exagerándolos, a compor tamientos sentimentales.

Claves formales del texto teatral

El componente esencial de un texto teatral es el diálogo; en su articulación, ré plicas y contrarréplícas aparecen precedidas de¡ nombre del personaje que la emite.
A ambas marcas formales se unen -aunque puedan darse textos en que s omitan- las acotaciones -impresas habitualmente con una tipografía distinta entre paréntesis-, así como la estructuración en actos o jornadas -ajustados desarrollo de determinados episodios- y escenas que cambian con la entrada  y salida de personajes al escenario.